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  • Enrique Silva

La puntualidad

Es como un hábito positivo que permite a quien lo practica avanzar y hacer que los demás avancen.


Según la Real Academia Española ser puntual significa “Que llega o actúa a la hora precisa o convenida”.


Tan simple como eso. ¿Qué hay detrás de ser puntual? Hay valores tales como el respeto por los demás, orden, disciplina, sentido de cumplimiento, buenos hábitos, exigencia a uno mismo, planeación, eficiencia, eficacia, y muchos otros más.


La puntualidad aporta al mundo múltiples beneficios tales como orden, sincronía, cumplimiento de plazos, reduce la incertidumbre, apuntala la confianza, asegura la fluidez sobre todo y reduce la pérdida de tiempo.


La puntualidad se enseña y se practica. Es como un hábito positivo que permite a quien lo practica avanzar y hacer que los demás avancen. Como dice el dicho “time is money”. Si se es impuntual se pierde y se hace perder el tiempo. Desafortunadamente no es lo único que se pierde, también dinero y oportunidades. En esto de la puntualidad todo se eslabona como una cadena de efectos.


Las consecuencias de no ser puntual se cuentan por millones. Diariamente se pierden millones de horas-hombre. En las paradas de camión, en los consultorios, en las citas, en las reuniones de trabajo, diariamente en todo momento la impuntualidad está presente.

Un vuelo de avión, una salida de tren de mercancías retrasada o la entrega de algún reporte a destiempo pueden significar pérdidas económicas o baja rentabilidad en los negocios.

Lo que es cierto es que los retrasos como norma laxan el cumplimiento de compromisos y la correcta ejecución de planes y proyectos.


Hay quienes argumentan que la puntualidad es un asunto cultural y como tal es un acuerdo social en el que se acuerda su importancia. El cómo se vive el tema varía de una cultura a otra. Por ejemplo, en Corea ser impuntual cinco minutos es una falta de respeto; en Malasia no avisar que hay un retraso no es mal visto. En Japón la puntualidad tiene nivel de regla de etiqueta y en Alemania ser puntual quiere decir llegar 10 minutos antes de lo acordado.

Se podría decir que la puntualidad es un valor personal que se refleja en nuestros actos cotidianos. Hay muchas frases de personajes deportivos, culturales o políticos que lo reflejan. Por ejemplo, “Es difícil mostrarte confiable cuando la gente tiene que esperarte”.-Wes Fessler, jugador de futbol americano y coach de futbol americano y basketball.


“La puntualidad es el alma de los negocios”. Thomas Chandler Haliburton, político canadiense.


“Llegar a tiempo a las citas y reuniones es una fase de autodisciplina y evidencia de respeto a si mismo. La puntualidad es un cumplido que la persona cortés paga a sus asociados”. Marvin J. Ashton, líder religioso y político republicano.


“La puntualidad es una de las virtudes cardinales del negocio: insístela siempre en tus subordinados”. Don Marquis. Novelista, poeta, autor dramático


“Llegar tarde es una forma de decir que tu propio tiempo es más importante que el tiempo de la persona que te espera”. Karen Joy Fowler, escritora norteamericana.


En cada una de esas frases se habla de alguna manera de respeto, de virtud, de exigencia y cumplimiento. La falta de dichas cualidades afecta no sólo la puntualidad, sino a nuestro desempeño como personas y como ciudadanos.


¿Por qué no ser puntuales? ¿Por qué no exigirnos unos a otros ser puntuales?¿Para qué ser puntuales? Son preguntas que se responden así mismas ante la evidencia de los beneficios de serlo.


Si usted es puntual, seguro le está aportando a su familia, sus colegas y colaboradores, amigos y negocio para el que trabaja. Ser puntual aporta al desarrollo de los negocios y de las buenas relaciones. Seamos puntuales.


Publicado originalmente en El financiero.

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